Fotografía experimental

Hay momentos cuando surgen ideas que se convierten en proyectos personales. Y son muy importantes porque nos permiten llevar nuestra pasión a terrenos inexplorados. Materializar esas ideas pueden terminar con resultados interesantes. Receta: Inventar. Ensayar. Ver. Corregir. Volver a empezar. 

Estuve hace unas semanas en Pradera, Valle. Mi querido amigo y colega, Santiago Núñez me invitó a conocer su pueblo y su familia. "¿Te gusta el sancocho?", me preguntó. Y después del suculento almuerzo nos fuimos a buscar los personajes del pueblo, que con otras fotos experimentales, formamos un proyecto de un día.

Los retratos y las fotos con la harina, las hicimos con una sola luz. Un Speedlight/Flash disparado usando los controles de la cámara D700.

Fue una tarde inolvidable en un lugar de gente querida. Seguro que se repetirá.

 

Serie 1. 

En esta primera tanda de fotos que verán, usamos una barra de ejercicio. Les pedí el favor de descolgarse y tratamos de dar la sensación de estar de pie. El efecto de la sangre y de los músculos soportando el peso del cuerpo, delatan de alguna manera, este experimento.

 

  

Serie 2.

Caras cercanas a una ventana y con el flash en potencia mínima, logramos darle "potencia" a la luz natural que alcanzaba a entrar pasadas las 6 de la tarde. El experimento consistía en apoyar la luz natural con un flash y generar ese claroscuro en las caras. Después jugamos con el efecto del pelo que nos daba un ventilador y expresiones en la cara.

Serie 3.

Las tres fotos de arriba, las hice a la Reina de Pradera, usando fondo negro (cartulina negra) y una sola luz. En la vertical izquierda, dejamos un flash detrás de ella y ensayamos el movimiento del pelo. El resultado nos muestra un movimiento iluminado bastante interesante, no?

 

Serie 4.

Para las fotos de la siguiente serie, "matamos" un poco la luz ambiente y pusimos el speedlight casi a dos pies de distancia de la cara de cada personaje. Acá lo que buscábamos era darle más dramatismo a las caras, usando la luz dirigida. Aunque las fotos las hicimos en pleno día, cerrar la apertura y dejar la velocidad al máximo 1/250 (nikon) nos permitió bajarle la intensidad a la luz natural para que entrara nuestra luz controlada.

 

Serie 5.

El día transcurre normal en Pradera. Movimientos y cosas cotidianas. Fotos recursivas. 

Serie 6. 

La harina. El poster de Héctor Lavoe. Fondo negro. Un flash. Modelo: Melisa. La idea orginal era que la luz sirviera de separación de la modelo y el fondo. Y con la harina, lo que buscábamos era agrandar, de alguna manera, el tamaño de la luz del flash. Al convertirse en un "velo" blanco, la luz cambiaría su tamaño original. Esta combinación de elementos, más el movimiento de la modelo, nos dio para jugar un buen rato y dejar el local listo para limpieza profunda. Igual que a la modelo. 

Bocas: Jorge Velosa carranguero mayor

Me encanta su música. Me gustan los juegos de palabras y este personaje es un maestro en ese tema. Y así como es de divertido, es bien complicado para las fotos.

"A mi no me gustan ni poquito las fotos. En serio. Si usted encuentra una foto mía de chiquito, se la compro. Siempre odié las fotos. Si quiere le poso para las fotos porque de eso aprendí en televisión, pero mejor si me toma las fotos haciendo lo que sé hacer", palabras más, palabras menos, este fue el saludo de uno de mis ídolos de la música folclórica colombiana.

Es interesante cómo un personaje como Jorge Velosa, tan carismático, tan reconocido, tan popular, tan gracioso, se convierte en reto fotográfico. Tenía al frente a un famoso que no quería fotos.  

Cuando llegamos a su oficina, la vi grave, digo, pequeña. Y yo que había llevado el gigante octa. Pues lo armé en el único espacio donde cabía. Hice un par de fotos de prueba contra el octa. Sabía que Jorge Velosa se iba a poner ruana y sombrero. Entonces pensé en hacer contraste con fondo reventado en blanco.

Después iríamos al parque nacional y allá haríamos otras. 

Me gustó el reto de hacerle fotos mientras me cantaba canciones carrangueras. Tocó la guacharaca e hizo muchos gestos mientras lo hacía. Fue divertido. Y claro, de alguna manera se ve la esencia de este personaje.

Acá las fotos.

Bocas: Nestor Humberto Martínez

Sigo pensando en Gregory Heisler y en Dan Winters cuando le tomo fotos a los políticos. No me alejo de David Hobby quien me dio las pautas para el mejor uso de los speedlights, luz de separación, paraguas, claroscuros, "Rembrandt". Me gusta el tema de convertir a los personajes en íconos. Tal vez voy encontrando un sello en los retratos y así como Irving Penn los arrinconaba para fotos a sus personajes, me gusta tomar la foto de perfil de estos señores que de alguna manera, siempre nos muestran sólo una de sus facetas.

Como casi siempre pasa, llegamos al lugar de las fotos sin haber estado nunca. "Es en la casa de él", me dijeron. Eran como las 8 de la noche. Nos recibió en la sala-estudio. Ahí había una silla como las que uno ve en televisión que tienen los psiquiatras. Le dije que hiciéramos una terapia. Ese comentario terminó tomándose por broma y en lugar de acostarse, se sentó en el borde para la foto y le pregunté qué libro estaba leyendo. No recuerdo el título (no tengo tiempo para anotar tampoco, ni gozo de buena memoria) pero algo tenía que ver con procesos de paz en otros países.

Hice un paneo rápido del lugar y vi un par de fondos que me gustaron. Puertas altas y oscuras. También usé mi colapsible (Fondos Botero) y una silla. Hice todas las fotos con un speedlight + octa y en la foto de la silla psiquiátrica, mezclé luz ambiente con el octa.

Le pregunté por una foto de su papá. Significó mucho para él. Sacó la foto y les hice una foto juntos. Lo vi emocionado. "Es la mejor foto que le tomaron a mi papá en la vida", dijo.

Estas son las fotos de este personaje.

 

  

Don Juan: Doctor De Greiff, prenda la pipa y eche humo

Eso fue lo que en resumen pasó en esta sesión de fotos con el ex fiscal Gustavo de Greiff. El primer fiscal que tuvo Colombia.

Cuando llegamos a su casa, subimos a saludarlo. Una casa de arquitectura inglesa, llena de pisos y pequeñas habitaciones apenas alumbradas por la luz que alcanza a entrar entre ventanas cuadradas. Cálida.

Ahí estaba el señor fiscal. Con todos sus años. De mirada lenta. Hablando con palabras precisas y justas. "Quieren subir a mi oficina?", preguntó. Cuando estábamos allá arriba vi que tenía colección de pipas. "Ah, usted fumaba pipa?", pregunté. "Fumo", me aclaró. Pues doctor, lo invito a que agarre su pipa favorita. Vamos a tomar las fotos a lo Hollywood, le dije. Se rió. Y después se volvió a reír con otros comentarios. Simpático resultó el personaje que hace parte de la historia viva de este país.

Ese tema le gustó. Comentó un par de cosas sobre su cachimba y otras más sobre los tabacos, dónde los consigue, cuáles son mejores que otros, etc.

La entrevista se la hacía la revista Don Juan mientras yo organizaba la foto. Puse un telón oscuro detrás de un escritorio, tapé una de las ventanas para poder tener más control de la luz, hice un par de pruebas de luz y entonces invité al fiscal a sentarse para las fotos.

El efecto del humo de la pipa, fue mágico. El fiscal estuvo muy receptivo con las indicaciones para las fotos y quedé muy contento con los resultados. Me acuerdo haber leído sobre iluminar el humo desde atrás para que resalte más y con fondo oscuro, se vería mejor. Eso hice. Y una vez tuve la luz, empecé a darle pequeñas indicaciones, como "saque todo el humo que pueda, doctor". 

Acá presento todas las fotos que les pasé a los editores. 

 

 


Familia: Esperando a Alejandro

Siguen las emociones familiares. Hace un año estábamos celebrando el matrimonio de Alexandra y Andrés. Hoy también estamos celebrando la llegada de Alejandro. El escenario, la casa que habitaban en 2015 y de fondo la Cartagena del momento.

Juego de colores. Velas. Galletas. Pistachos. Buen café. Comentarios. Pizza. Y una amistad de esas que va para largo.

Gracias por invitarme a seguir haciendo parte de su historia.

Acá, fotos para la memoria.

Don Juan: frente a frente con el Fiscal

La revista Don Juan me invitó a tomarle fotos al "gran" Alfonso Valdivieso. 

Lo primero que pensé fue cómo hacer para que se viera más grande. Intenté varios ángulos. Me acosté en el piso. Llevé un butaco (no para pararlo ahí) para que se hiciera al lado y se viera que no era tan bajito.

"Alguna vez la altura fue un problema para usted?", le pregunté antes de tomarle la última foto. "Nunca", respuesta seca y contundente. "Perfecto, entonces por favor párese allá donde están esas líneas horizontales. Y con sus 1,65mts de estatura, el ex fiscal fue obediente y colaboró.

"El fotógrafo Hernán Díaz, en una entrevista dijo que el personaje más difícil de fotografiar en su vida, había sido yo", contaba mientras yo le veía las mangas de la chaqueta más largas de lo normal. "¿A ud qué le pareció?", fue la pregunta de interrogatorio del señor fiscal: "Me parece que el que es bonito es bonito, doctor Valdivieso, y el que es feo es feo, de manera que como las fotos no mienten...". Le dio risa y por eso sale por ahí en unas riéndose.

Siempre asocié físicamente a Alfonso Valdivieso con el inspector Clouseau, personaje de la Pantera Rosa. Me parecían idénticos. Ese es un dato curioso. Y por lo mismo, traté de tomarle fotos simpáticas, como la mirada un poco de medio lado.

Después comimos hormigas culonas y nos contó algunas anécdotas históricas.

Gran personaje, toda una experiencia. También le pedí que me mostrara cómo se peinaba el bigote. Y me encantó tomarle esa foto porque quedó como si no quisiera contar algo. Algo secreto...

Acá las fotos.

 

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