Bocas: Nestor Humberto Martínez

Sigo pensando en Gregory Heisler y en Dan Winters cuando le tomo fotos a los políticos. No me alejo de David Hobby quien me dio las pautas para el mejor uso de los speedlights, luz de separación, paraguas, claroscuros, "Rembrandt". Me gusta el tema de convertir a los personajes en íconos. Tal vez voy encontrando un sello en los retratos y así como Irving Penn los arrinconaba para fotos a sus personajes, me gusta tomar la foto de perfil de estos señores que de alguna manera, siempre nos muestran sólo una de sus facetas.

Como casi siempre pasa, llegamos al lugar de las fotos sin haber estado nunca. "Es en la casa de él", me dijeron. Eran como las 8 de la noche. Nos recibió en la sala-estudio. Ahí había una silla como las que uno ve en televisión que tienen los psiquiatras. Le dije que hiciéramos una terapia. Ese comentario terminó tomándose por broma y en lugar de acostarse, se sentó en el borde para la foto y le pregunté qué libro estaba leyendo. No recuerdo el título (no tengo tiempo para anotar tampoco, ni gozo de buena memoria) pero algo tenía que ver con procesos de paz en otros países.

Hice un paneo rápido del lugar y vi un par de fondos que me gustaron. Puertas altas y oscuras. También usé mi colapsible (Fondos Botero) y una silla. Hice todas las fotos con un speedlight + octa y en la foto de la silla psiquiátrica, mezclé luz ambiente con el octa.

Le pregunté por una foto de su papá. Significó mucho para él. Sacó la foto y les hice una foto juntos. Lo vi emocionado. "Es la mejor foto que le tomaron a mi papá en la vida", dijo.

Estas son las fotos de este personaje.

 

  

Don Juan: Doctor De Greiff, prenda la pipa y eche humo

Eso fue lo que en resumen pasó en esta sesión de fotos con el ex fiscal Gustavo de Greiff. El primer fiscal que tuvo Colombia.

Cuando llegamos a su casa, subimos a saludarlo. Una casa de arquitectura inglesa, llena de pisos y pequeñas habitaciones apenas alumbradas por la luz que alcanza a entrar entre ventanas cuadradas. Cálida.

Ahí estaba el señor fiscal. Con todos sus años. De mirada lenta. Hablando con palabras precisas y justas. "Quieren subir a mi oficina?", preguntó. Cuando estábamos allá arriba vi que tenía colección de pipas. "Ah, usted fumaba pipa?", pregunté. "Fumo", me aclaró. Pues doctor, lo invito a que agarre su pipa favorita. Vamos a tomar las fotos a lo Hollywood, le dije. Se rió. Y después se volvió a reír con otros comentarios. Simpático resultó el personaje que hace parte de la historia viva de este país.

Ese tema le gustó. Comentó un par de cosas sobre su cachimba y otras más sobre los tabacos, dónde los consigue, cuáles son mejores que otros, etc.

La entrevista se la hacía la revista Don Juan mientras yo organizaba la foto. Puse un telón oscuro detrás de un escritorio, tapé una de las ventanas para poder tener más control de la luz, hice un par de pruebas de luz y entonces invité al fiscal a sentarse para las fotos.

El efecto del humo de la pipa, fue mágico. El fiscal estuvo muy receptivo con las indicaciones para las fotos y quedé muy contento con los resultados. Me acuerdo haber leído sobre iluminar el humo desde atrás para que resalte más y con fondo oscuro, se vería mejor. Eso hice. Y una vez tuve la luz, empecé a darle pequeñas indicaciones, como "saque todo el humo que pueda, doctor". 

Acá presento todas las fotos que les pasé a los editores. 

 

 


Es tiempo de volver a El Silencio

Pero no nos quedaremos callados.

El Silencio es uno de los lugares más espectaculares que haya visitado en la vida. Es en Colombia. En los llanos orientales. Tres horas desde Villavicencio hacia adentro. En medio de la inmensidad. Donde la línea del horizonte es infinita.

Pájaros de mil especies. Caños cristalinos. Sabanas que parecen hechas a mano. Olor a ganado y caballos. Y variedad de sabores que da la comida hecha con leña. A todo quisiera tomarle fotos. A todo. Pero hay que enfocarse.

Hace unos años, cuando vivía en Londres, me suscribí a una revista que me pareció muy útil porque enseñaba técnicas de edición en photoshop. Estaba hecha para fotógrafos. Leyendo de punta a punta cada una de las revistas que me iban llegando, encontré también útil los consejos prácticos que nos daban a los fotógrafos.

En uno de los números, recuerdo, hicieron un ejercicio que me pareció perfecto. Decía el artículo, que deberíamos escribir en papelitos, varios temas.  Por ejemplo: puertas, ventanas, gente caminando, gente durmiendo en la calle, cables, cielo, etc. Pues bien, después de escribir unos 10 temas, debíamos meterlos en una bolsa y batirla bien. Con una sola mano, había que sacar dos papelitos solamente. Luego había que salir con la cámara, enfocados, buscando los temas seleccionados por azar.

Confieso que ya no escribo temas. Ni uso bolsas. Pero si trato de proponerme dos ó tres temas a desarrollar cada vez que salgo a hacer proyectos personales. En esta oportunidad, en los Llanos, haré retratos de gente que me encuentre. Y, practicaré algo que hace muchos años no practico: fotografía de paisajes. Me parece que sería un desperdicio no aprovechar el escenario para tomarle fotos a uno de los lugares más hermosos que hay en Colombia. 

Ese será mi proyecto en esta Semana Santa, aparte de agradecerle a Dios por permitirnos estar en familia, con buena salud, con un año más de Mundial de Fútbol, pero sobre todo, darle las gracias por darnos la oportunidad de disfrutar del maravilloso país que escogió para nosotros. 

Acá publico un adelanto del lugar a donde voy. Esta foto fue tomada por Juan Camilo Carrizosa, mi amigo del colegio y compañero de aventuras en el Amazonas. Juan nos acompañó el año pasado y esta foto, que me encanta, me inspira para ir a los Llanos, enfocado en paisajes.

En este mismo espacio, haré una actualización después de Semana Santa, donde podrán ver las fotos que haga. Me parece increíble poder invitarlos a viajar por Colombia conmigo a través de la fotografía.


by Juan C Carrizosa

by Juan C Carrizosa


by Pablo Salgado

by Pablo Salgado

by Pablo Salgado

by Pablo Salgado

by Pablo Salgado

by Pablo Salgado

by Pablo Salgado

by Pablo Salgado

el silencio