Una foto con Don Chinche

Fue mi segundo personaje para retratar en la Revista Bocas en estos 8 años como colaborador de esta publicación de El Tiempo.

Cuando yo llegué a la casa de Don Chinche, la mismísima casa de don Héctor Ulloa, estaba muy emocionado. Recordé momentos felices en familia. Sobre todo, me acordé de mis abuelitos paternos que no se perdían la serie de Don Chinche y se reían a carcajadas todos los domingos cuando la veían. La referencia que tenía de este personaje era esa, la de una leyenda cómica colombiana que hizo felices a estos viejitos.

Lo vi, lo saludé y le agradecí habernos dado tanta alegría por tantos años. Después hice un recorrido rápido por su casa para ver las opciones de fotos. ¡Había muchas! Y además de eso, siempre tuve presente a Don Chinche como personaje. De manera que le pregunté a Héctor si todavía guardaba el vestuario del personaje. Y me dijo que sí. Entonces le pregunté si había algún problema si se vestía de Don Chinche. Me dijo que no. Y arranqué a hacerle fotos en todo el proceso. Después salimos a la calle. Y me emocioné de principio a fin con esta sesión de fotos que terminó con risas, anécdotas y fotos divertidas.

Después de unos años, Hector me llamó a mi celular. Me pidió el favor de dejarle usar algunas de las fotos que le hice en esa sesión. Me sentí honrado. Feliz. Y esas fotos que me pidió hacen parte de un libro que le hicieron como homenaje.

Acá les comparto las fotos que le hice a este querido personaje.

Taller Ruven Afanador 2017

El decano de la facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Los Andes, Hernando Barragán, muy amablemente me invitó como profesor asistente al Segundo Taller de Ruven Afanador en Colombia. 

Ahí estuve yo, rodeado de 30 estudiantes que asistieron al taller del maestro Ruven, de quien aprendieron varios conceptos y formas de ver y entender la fotografía editorial. Más de una vez levanté la mano e hice preguntas: cómo por ejemplo, ¿cómo es la manera en que usted planea una foto, cómo es el proceso mental para pasarlo al papel y después a la escena? También pensé que era interesante que contara experiencias y anécdotas como retratista.

Alguien me comentó que le preguntó al maestro si lo veríamos tomando fotos... y él respondió que no creía que aprendiéramos de verlo en acción. Me parece que la pregunta era más enfocada a ver al gran Maestro Afanador apretando el obturador y haciendo fotos y esa hubiera sido una experiencia de vida. No por aprenderle algo, sino por tener el placer visual de verlo haciendo fotos. Casi que el mismo placer que me daría a mi ver a Ringo Star tocando la batería en vivo, no con el interés de aprender a tocar batería.

Cinco días de charla y práctica. Las charlas a cargo de Ruven y los invitados que llevó a cada una, quienes además hicieron aportes muy valiosos al taller: Un diseñador gráfico, la directora de una revista y una escritora.

Las presentaciones del trabajo de Ruven, muy interesantes. Yo era el encargado de pasar las diapositivas. Pudimos ver parte de su obra en los temas de retrato y moda. Cada uno con sus explicaciones, conceptos y forma de entender y vivir esas pasiones.

 En las prácticas que fueron en lugares maravillosos: Textura y en la Escuela de Artes y Oficios. Mi rol fue acompañar, en el primer día de práctica, a la artista Naty Botero y a los fotógrafos que le harían los retratos. Ese día aproveché para llevar mi cámara Fuji X-100T. Hice fotos de Behind the Scenes e hice sugerencias a los estudiantes. En algunos momentos. 

El segundo día de práctica, llegué un poco tarde y le eché una mano a uno de los colegas. Lo orienté y le ayudé un poco en la dirección de arte con las modelos que tenía. Indicaciones muy sencillas. De esa manera, cumplí con el tema de apoyar y acompañar. Un día especialmente inolvidable.

Al final del taller fue muy emocionante ver exhibidas las fotos de los participantes en una sala de Uniandes. Quedó un sabor bonito. El de haber vivido una gran experiencia. Me gustó mucho el trabajo, la manera como los estudiantes del taller resolvieron las dificultades del tiempo y cómo aprovecharon las locaciones como recurso. Un taller lleno de inspiración. Para aprender temas nuevos. Para conocer colegas apasionados. Y para compartir momentos con nuestra leyenda fotográfica viva, Ruven Afanador. Si puede, el próximo año, asista! Vale la pena!

Me quedó faltando ver al maestro en acción. Solo por tener el placer visual de verlo disparando su cámara. Pero seguro que será una oportunidad que llegará en algún momento.

Por ahora les comparto las fotos que hice durante el taller. Un poco del arte de observar "behind" y respetar el espacio de los fotógrafos a quienes acompañas. Estas son imágenes tomadas desde atrás...