El día que fotografié a Shakira

No me acuerdo si fue un lunes o un jueves. Me llamaron de la embajada de Londres y me dijeron que estuviera a las 2 de la tarde en la residencia del embajador Mauricio Rodríguez. "¿Y eso?", les pregunté. "No te podemos decir, viene alguien a saludar al presidente y queremos fotos", me dijeron.

Pues allá estuve a tiempo y con una curiosidad enorme de saber quién era el personaje. Cuando me dijeron que era Shakira, me emocioné y me dieron ganas de mover la cintura a lo waka-waka.

"Llegó Shakira", anunciaron. La cámara la tenía prendida hacía media hora. Cuando la vi, la vi chiquitica. Menudita. Super querida, vino, me abrazó y me saludó. "Te he visto en algún lado", pensé. Yo apenas pudiendo hablar le dije "cómo va tu waka-waka?". Shakira me sonrió y me dijo: "muy bien,  muy bien... gracias!". Divina. Esas palabras me parecían caídas del cielo. "Báilame un poquito, dale, dale", pensé decirle. Pero no. Yo estaba ahí para tomar fotos no para pedir bobadas.

Shakira paró en Londres cuando iba rumbo al cierre del Mundial de Sudáfrica. Y tuve la fortuna de ser invitado al encuentro que tuvo con el presidente electo, Juan Manuel Santos. Aclaro, invitado a tomar fotos. Pero fue un encuentro especial y me acuerdo que ese día, jueves, miércoles o viernes, Shakira me miró a la cámara y me regaló una sonrisa suave, natural...





Baila Fernando. En la alfombra.

Siempre esperando aprovechar las oportunidades que se presentan y listo para decir "sí", que es el primer paso para que las cosas se den. Como tomarle fotos al bailarín colombiano Fernando Montaño quien me llamó para hacer su portafolio personal. Me dio alegría y algo de nervios. Incluyendo cosquillas entre las tripas y todo. Un gran reto, digamos. Quedé contento con el resultado. Y él también.

Fue un trabajo de un día completo con el único bailarín colombiano que está en el Royal Ballet de Londres. Y me fui con pocas ideas en la cabeza de cómo hacerle las fotos. Pero con la tranquilidad de encontrar y usar recursos inesperados. Como una alfombra redonda que había en la sala de su casa. Y resultó interesante. Hoy puedo decir que de la serie de la alfombra roja, esta foto que está acá se convirtió en una imagen icónica en mi portafolio.




El lugar del encuentro fotográfico con Fernando fue en el camerino de los artistas en el edificio del Royal Ballet de Londres. Eso está en Covent Garden, centro de la ciudad. Una construcción enorme. Sí, es fácil de perderse. Pero como me fui con tiempo, me perdí tranquilo. Cuando llegué, a Fernando lo estaban maquillando.

Después del saludo, hice varias tomas de calentamiento. Click a las zapatillas, vestuario, mochila, chaqueta de Juan Valdez y cosas que encontraba por ahí. Algunas fotos de él en maquillaje y así. Después nos fuimos al lugar donde calientan los bailarines. Había un piano y mucho espejo. Apelé al ISO alto y sacrifiqué textura por movimiento. Baile acá, estire allá, levante la cara. Súbase al piano. Y así.

La sudó buscando el salto perfecto. Así son los bailarines. Luego salimos a caminar por Covent Garden hasta llegar a la casa de Fernando Montaño. Un flat pequeño. ¿Espacio para iluminar? Poco. ¿Lente? El gran angular 10-20mm. ¿Me puedo parar en esta silla? Listo. ¡Click! ¡Click! ¡Click!

Una sesión interesante. Diferente. Un bailarín destacado posando como un caucho. Fernando dio saltos de venado en el Hyde Park. Y terminé haciéndole fotos sobre la alfombra roja de su casa.

La de arriba, fue una de las fotos en algún momento me la pidieron en una agencia de modelaje de Nueva York. Que maravilla. Me sentí muy contento de haber tomado esa serie y que un medio se interesara.

No alargo el rollo. Pero quería compartir con ustedes la experiencia que tuve con este artista colombiano que brilla lejos de su tierra natal: Buenaventura. Acá presento varias fotos de ese encuentro. unas editadas, otras no tanto.






















El día que conocí a Tony Blair y otras dos veces más

Si, conocí a Tony Blair. El señor don Tony Blair. El ex primer ministro inglés. El asesor internacional de Colombia. Estuve en su oficina tres veces! Cada vez, más o menos unos 2 minutos mal contados. Siempre acompañando a un diplomático colombiano. Fue una de mis actividades en Londres como fotógrafo, gracias a la confianza de la embajada.

La primera vez con el señor don Tony Blair fue cuestión de unos cuantos clicks. Las otras veces, también. En el oído y amplificado un "thanks, that's all", y un brazo muy largo me indicó por dónde salir a esperar a las personalidades colombianas. Esa fue la primera experiencia en la oficina de tan conocido personaje. Luego lo vi dos veces más. Y al señor del brazo que indica que la sesión de fotos se ha terminado, también.

Ya la segunda vez, se me notaba la experiencia en la mirada y en el pecho. Salido. Cuando el señor Blair me preguntó levantando las cejas, "how are you?"... creo que no respondí. Y no debí responder porque sentí congelada mi sonrisa al sospechar que el sr. Blair me había reconocido. Esa sonrisa se descongeló al llegar a la casa cuando me desahogué con mi esposa contándole la nueva experiencia con el sr. Blair. Eso sí, me acuerdo muy bien que le apreté la mano al sr. Blair y le di dos palmadas en el brazo, casi hombro. Así, como se saludan dos personas que ya se han visto antes y que se saludan con algo de camaradería... así me lo imaginé por supuesto.

Luego estuve una tercera vez frente a la gran figura inglesa. El man es bien alto. Fui cuando el recién elegido Juan Manuel Santos hizo una visita no-oficial al Reino Unido. Caí en cuenta que los colombianos somos bien bajitos. Incluso el presidente. Y una de las visitas de Santos fue a donde Tony y la otra a donde David Cameron, a quien también conocí. En fin, me volvieron a llevar a donde Tony. Esa vez casi le doy abrazo apretado, y se lo hubiera dado de no ser por lo cercano que estábamos de la Scotland Yard. De todas maneras, confieso, que evité cualquier escándalo y sencillamente abracé a Tony de medio lado con una suave caricia en la panza, como se saludan los que la tenemos un poco desbordada... Ya íntimos, claro.

Esa última vez, tuvieron el gesto de preguntarme dónde quería tomar la foto. Sentí placer por milésimas de segundo de saber que les daría una orden a semejantes personajes. Personajes que se la pasan mandando y dando órdenes. Que delicia. Que nervios. "Háganse acá por favor". Instrucción que di ya sin pulso en mi mano. Y click click click click. Y un click más. Pero de ahí no pasé. Porque apareció en escena otra vez el brazo largo. Esta vez la mano tocó mi hombro y lo apretó, luego sentí un ronco "thank you" con tono brusco, digamos. Seguramente el guarda y yo no habíamos tenido el gusto de conocernos antes.

Fotos que no pasan de 5 clicks y sale. Brazo largo con indicación. Sonrisa de entendimiento absoluto. Venia. Y pa fuera!

Me quedaron las fotos y la experiencia de haber estado ahí. Sin tiempo de foto-artística, pose mirando al paraguas, el "ponga los pies en esta dirección, cruce los brazos y sólo con los ojos míreme acá...". "Muy bien, hagamos otra". Un café y seguimos. Nada. De eso nada. Cinco totazos para el archivo diplomático y chao.

Y chao.


Foto a Tony por pablo salgado photography © 2012