Una foto con Don Chinche

Fue mi segundo personaje para retratar en la Revista Bocas en estos 8 años como colaborador de esta publicación de El Tiempo.

Cuando yo llegué a la casa de Don Chinche, la mismísima casa de don Héctor Ulloa, estaba muy emocionado. Recordé momentos felices en familia. Sobre todo, me acordé de mis abuelitos paternos que no se perdían la serie de Don Chinche y se reían a carcajadas todos los domingos cuando la veían. La referencia que tenía de este personaje era esa, la de una leyenda cómica colombiana que hizo felices a estos viejitos.

Lo vi, lo saludé y le agradecí habernos dado tanta alegría por tantos años. Después hice un recorrido rápido por su casa para ver las opciones de fotos. ¡Había muchas! Y además de eso, siempre tuve presente a Don Chinche como personaje. De manera que le pregunté a Héctor si todavía guardaba el vestuario del personaje. Y me dijo que sí. Entonces le pregunté si había algún problema si se vestía de Don Chinche. Me dijo que no. Y arranqué a hacerle fotos en todo el proceso. Después salimos a la calle. Y me emocioné de principio a fin con esta sesión de fotos que terminó con risas, anécdotas y fotos divertidas.

Después de unos años, Hector me llamó a mi celular. Me pidió el favor de dejarle usar algunas de las fotos que le hice en esa sesión. Me sentí honrado. Feliz. Y esas fotos que me pidió hacen parte de un libro que le hicieron como homenaje.

Acá les comparto las fotos que le hice a este querido personaje.

¡Fotografía Callejera para TODOS! - Súbanse a este rollo

Este año estaré haciendo recorridos fotográficos en diferentes lugares de Colombia. Si les interesa subirse en este rollo fotográfico para compartir experiencias, aprender, ver, sentir y agrandar el portafolio de posibilidades, los invito a que se pongan en contacto y aparten un lugar.

Serán recorridos guiados y seguros. Buscaremos imágenes inéditas de los lugares que visitemos. Vamos a conformar grupos pequeños. Aprenderemos juntos a observar y a buscar el mejor momento para hacer fotos que cuenten historias.

Haremos juntos un plan de trabajo por proyecto. Tendremos un objetivo definido y unas metas por alcanzar en cada recorrido. La idea es que este trabajo termine en exposición y libro de fotografía callejera.

Haremos curaduría de los trabajos. Trabajaremos en la edición de las fotos y haremos de este proyecto una gran experiencia.

Contaremos con asistencia, transporte y alimentación.

Fechas de recorridos y lugares:

Bogotá:

16 de Febrero 8am-5pm

23 de Marzo 8am-5pm

13 de Abril 8am-5pm

El valor de inversión de un boleto para un día de fotografía callejera con Pablo Salgado es de $600.000 (incluye transporte, almuerzo y refrigerios) Máximo 10 cupos por día de recorrido.

“Cuba antes de un McDonad's” - La Habana, Cuba. Foto por Pablo Salgado.

“Cuba antes de un McDonad's” - La Habana, Cuba. Foto por Pablo Salgado.

Cotidiano. La Habana, Cuba. Foto: Pablo Salgado.

Cotidiano. La Habana, Cuba. Foto: Pablo Salgado.

Jugador de Ajedrez. La Habana, Cuba. Foto: Pablo Salgado.

Jugador de Ajedrez. La Habana, Cuba. Foto: Pablo Salgado.

“La esperanza y la resignación" - La Habana, Cuba. Foto: Pablo Salgado.

“La esperanza y la resignación" - La Habana, Cuba. Foto: Pablo Salgado.

Un punto de arranque

Borrón y cuenta nueva. Así empieza este 2019. La lista de propósitos es enorme. Pero tengo claro que uno de los propósitos es escribir más, sobre todo, en este blog.

Y además de escribir, estaré publicando fotografías. Si. Que no se me olvide que soy fotógrafo. Pero uno al que le gusta escribir.

Y los invito a que hagan lo que quieran que hayan pensado como propósito y lo compartan. Si tiene que ver con el oficio de la fotografía, buenísimo ver o que hacen. Si es escribir, manden enlaces para leerlos.

Si es lo que sea y quieren que los veamos, empiecen haciéndose visibles. Ese puede ser un buen propósito este año bacano que arranca.

JAMES RODRIGUEZ

A la una, a las dos...

La gente se queda esperando el "y a las 3". 

La sorpresa en la fotografía funciona muy bien. Hablo. Dirijo. Propongo. Sorprendo. Click. La cámara da cierto poder que es bueno tener. Prácticamente ellos hacen lo que les digo que hagan. Por eso hay que ser responsables y saber el qué y el por qué.

¿Quiere tener la atención de un niño en una foto?  Dígale: 1, 2... Salchicha! Le va a encantar y va a querer muchas fotos porque va a poder gritar "salchicha". Pruebe.

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¿Cuál es el poder de la fotografía?

Me permite estar frente a personas maravillosas que siempre tienen algo para contar, que sacie mi curiosidad, herramienta que siempre uso cuando estoy haciendo retratos. Ese momento puede ser normal o especial; depende de uno como fotógrafo. He descubierto que si me quedo callado, doy dos indicaciones y hago un par de disparos, el personaje da las gracias, puede que pregunte si puede ver cómo quedaron o, simplemente se despide y no pasa nada. Pero no. El tema de la fotografía me gusta cuando se sobrepasan esas barreras, cuando supera los silencios y se convierte en una sesión charlada de fotos. También descubrí en este tiempo, que detrás de la cámara debe haber un lider que dirija la sesión y que establezca un vínculo, una conexión con el personaje que está frente al lente. Desde un saludo cordial y genuino, seguido por preguntas simples que generen armonía y garantice pasar un momento diferente, real y humano. Siempre he pensado que la cámara y el oficio del fotógrafo es la excusa ideal para acercarme “legalmente" a  personalidades cargadas de información de la cual puedo aprender en 10 minutos, casi que lo mismo que aprendería en un viaje a cualquier parte. Sumando esto último, una sesión de retrato es como viajar por la vida de alguien en un tiempo super limitado. Recordar que es la oportunidad de hacer una foto más o intentar hacer una que se quede en la memoria. ¿Nos volveremos a ver? Si usted quiere, si. ¿Le dejo mi tarjeta?  

Los invisibles

Pasa una vez y probablemente nadie se da cuenta. A lo mejor vuelve a pasar. Lo más seguro es que de nuevo, nadie se de por enterado. Pasa siempre. Así son los personajes invisibles. Muy diminutos. Prácticamente imperceptibles. Cuando parece que alguien los está mirando, es una ilusión. Las miradas simplemente los atraviesa. Entonces sumando, no son personajes que detengan el tráfico ni las miradas ni nada. Es posible que los agarren mal parados y estorben. Eso sí, los invisibles son un género al que siempre alguien, empuja. Es como el que no ve un escalón bajo: trastabilla, no se cae y sigue su camino. Son un “viento”. Como cuando alguien abre una puerta y pasa una corriente de frío. Los invisibles nos hacemos terrenales cuando alguien se choca contra nosotros. Aún así, no nos ven. Somos los sujetos del "tropiezo involuntario". Aclaro que podemos evitarlo, pero somos por naturaleza generadores de roce y desequilibrio. Pero no es nada que quite el sueño o que requiera doctor ni medicamentos. Además no tiene cura. Tal vez no sea un problema. Simplemente no eres más que ningún recuerdo. Ninguna memoria. Así son los invisibles: transparentes en los mejores casos. Los turbios parecen una mancha en la córnea. Eso pasa cuando cubro un evento, sólo los de mi especie me ven y dicen: “Señor, ¿nos toma una foto?”. Una sonrisa leve y click. ¿Qué se hizo el señor? ¿Cuál señor? El del corbatín. ¿De quién estás hablando? ¡Del fotógrafo! ¿Hay fotógrafo? Si. Mucho gusto, Pablo.

PabloSalgado